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GRUMO DE SANGRE
Searching for things sublime I walked up into the muddy windy big hills behind the town where trees riot according to their own laws
Anne Carson
Como un grumo de sangre la hora de las sombras heridas coagula el tiempo. Ninguna barrera nos defiende ya del viento amargo,
digestivo a media tarde de almendra verde. A manos llenas me bebo la decadencia,
humo de menta, sollozos de tierra y lluvia,
grappa tardía de sol en la garganta que calla tu nombre
sobre las piedras.
Una ola de campánulas quita en la huida del viento
el violeta extremo a la luz de las terrazas.
El sol lame los ojos, los atiza, y una hilera de veneras,
como un creciente en la luna del labio,
va abriéndose lentamente, diseña con su lengüecilla
el secreto ahondado de los largos cabellos negros,
donde el mundo real se bifurca, se cizalla.
El círculo oculto a la luz que mi amor cerca,
La palmera azotada de tu espalda,
la cintura de hueso de pollo cocido y marinado durante generaciones.
Eso, las veneras nos lo enseñan con ingenuidad y fervor.
Las veneras quedan, pero tu marchas para que yo siga
este hilo de sus fragmentos diseminados del cadastro,
buscando lo sublime en las colinas enfangadas, más allá de los árboles que se amotinan según extrañas leyes.
El estío que para mí en este sendero brilló un día,
sepultado ahora me arremolina las cenizas en el corazón. Es la noche en la estación del papel blanco.
Leo por tí Último Edén, la sábana de Teobaldo a Adriana,
este siete de diciembre del dos mil seis.
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